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The Story of Doctor Dolittle

Hugh Lofting


Paradoxes of the Highest Science

Eliphas Levi


Knowledge of Higher Worlds and its Attainment

Rudolf Steiner


The Secret Doctrine, Volume II Anthropogenesis

H. P. Blavatsky


La Galatea

by Florian

Excerpt:

El acabar de su canto Galatea , y el llegar al arroyo de las Palmas todo fué en un punto. Estábala alli esperando Florisa , su verdadera amiga , en cuyo pecho depositaba sus mas secretos pensamientos. Habiéndose sentado las dos á la orilla del arroyo, quando ya comenzaban á entretenerse , en coger diversas flores, divisáron á una pastora que ellas no conocian. Mostraba ser esta forastera , de tierna edad y de grande hermosura , la qual venia oprimida del peso de una profunda melancolia : de quando en quando se paraba, lanzando profundos suspiros, y levantando al cielo sus ojos bañados en lágrimas. Como

venia Tenia tan poseida desus tristezas , no reparó en (ialatea, y llegándose al arroyo, tomó con su mano el agua clara , y lavándose con ella sus ojos cansados de llorar , exclamó: ¡ Ay infeliz , y quan escasa es el agua de tus ondas, cristalino arroyuelo , para que pueda apagar este Juego que me consume!

En oyendo esto Calatea y Florisa fuéron presurosas hácia ella, y entre otras razones le dixéron : Si el cielo se muestra tan compadecido de vuestras lágrimas , como nosotras , en breve espetamos que se os acabe la causa de derramarlas : bien veis que nos interesan vuestras penas ántes de saberlas , y aunque muchas veces sirve de alivio el referirlas, no nos atrevemos sin embargo i pediros que nos las conteis , porque no padezca mas vuestro corazon. Lo que sí hará esta narracion , respondió la forastera , será privarme tal vez de la

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amistad que parece me ofreceis: porque! ¿"como es posible que vosotras prosigais teniéndome compasion , quando sepais que todas mis desgracias provienen del amor? Despues de haberla asegurado de nuevo las pastoras del cumplimiento de sus ofertas, la conduxéron á un bosquecillo , que de alli desviado estaba,' y habiéndose sentado á su sombra, la pastora forastera dió principio á su historia de la manera siguiente.

En las ribecas de Henares, rio famosa por la frescura de sus aguas , está situada mi aldea. Mi padre es labrador, y asi todas las ocupaciones de mi vida eran las fatigas del campo : ocupábame pues en llevar á pacer mi ganado todas las mañanas , y quando me hallaba sola en medio de los bosques , me recreaba con aquella soledad, escuchando el canto de los paxarillos , que acompañaba con oí mio, y cogiendo aqui la colorada rosa, alli el lirio sin mezcla de color alguno , acá la clavellina tan varia en sus colores , y formando una guirnalda de todas estas flores , pasaba con ella alegremente todo el dia : ni empleaba en otra cosa mi amor que en mis simples corderillos , ni buscaba en el campo mas que flores con que recrearme , y sombra donde descansar. ¡ Quantas veces me burlaba de las lágrimas y suspiros de algunas pas^ toras que venian á confiarme sus amores ! tengo bien presente en la memoria que vino un dia la tierna Lidia á echarse en mis brazos , humedeciendo mi rostro con sus lágrimas: conmovida de su dolor le enxugué sus ojos, y abrazándola la rogué con las mas tiernas expresiones que me dixese que desgracia tan terrible le hacia derramar tantas lágrimas. ¿ Que es esto , amiga mia , le dixe, se ha muerto acaso tu padre? ¿ has padecido pérdida en tu ganado p

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¡ Ah, dulce Teolinda mia! me respondió , ninguna cosa puede servirme ya de alivio: él se ha ido.... si : él se ha ido , y esta mañana he visto á la pastora Leocadia con la cinta de color de rosa que di el otro dia á este fementido. Al acabar de oir una relacion interrumpida con tantos sollozos, os juro, amables pastoras , que no pude ménos de reirme , lo que parece la hubo de ofender , porque primero puso en mi atentamente sus ojos, y despues baxándoles huyó de mi presencia: quise entónces detenerla; mas ella sin dexar de huir me dixo: Ruego al cielo , Teolinda, que algun dia t experimentes el mal que yo padezco ahora , y que halles en quien vayas á contarle la misma compasion que yo en ti he hallado. Estas fuéron sus amenazas, y estas son las que veré tal vez verificadas en esta ocasión en vosotras. No duró largo tiempo la libertad y


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